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Barcelona ha tenido una fuerte tradición artesana desde la Edad Media. Ya en el siglo XV existían gremios de oficios, tanto los colegios de artistas —pintores, escultores— como las cofradías de menestrales —artesanos manuales— que tenían representación en el Consell de Cent. Los barrios del Born y de la Ribera, por ejemplo, se convirtieron en núcleos de artesanos vinculados a los oficios del puerto. Hoy en día, la artesanía sobrevive en un entorno urbano altamente competitivo y cambiante. No existen estadísticas muy precisas del número de artesanos, ya que muchos de ellos no están registrados formalmente, pero los registros oficiales municipales hay contabilizados 6.649, un 5% menos respecto al año anterior.
Hay 6.649 artesanos registrados formalmente en Barcelona
— Ayuntamiento de Barcelona
Históricamente, la artesanía ha estado vinculada al tejido urbano más humilde, pero en las últimas décadas el sector debe hacer frente a grandes dificultades y presiones, como la competencia de los productos industriales, que son más económicos. Además, la especulación urbanística elimina espacios de talleres y locales comerciales, y también existe una falta de relieve generacional, ya que cada vez hay menos jóvenes que muestran interés por los oficios artesanales. Pese a las dificultades, algunos artesanos llevan años manteniéndose fieles a su oficio. Éstos son algunos ejemplos.
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La Manual Alpargatera. Este establecimiento abrió sus puertas oficialmente en 1940, en plena posguerra, cuando Joan Oliver compró lo que entonces ya era una alpargata. Hoy es el único taller que fabrica alpargatas de forma artesana en Barcelona. Trabaja con variedad de tejidos que llegan incluso de África, Japón, India o Bangladesh, aunque lo habitual es el algodón y, en segundo término, la rafia y la seda. El establecimiento también innova en los diseños: de la clásica alpargata catalana o valenciana, hasta estampados como la flor emblemática de los adoquines de Barcelona o crucigramas y poemas. Entre sus clientes, los Mossos d'Esquadra, que tienen las alpargatas como calzado de su uniforme de gala. Aunque su forma de trabajar ha ido evolucionando con el tiempo, su esencia permanece fiel a los más de ochenta años de oficio.


El Taller Antiguo, un viaje en el tiempo. Entrar en el Taller Antic es retroceder en el tiempo hasta finales del siglo XIX, en la época victoriana, del arte decó y del modernismo. En este establecimiento se fabrican piezas de bisutería de plata, latón, cobre y otros metales. Hay pastilleros, dedales, cajitas, espejos, llevar retratos, estatuillas, plumas y tinteros... Es como una exposición de joyas y piezas de época. El propietario de este negocio es Miguel, un artesano que empezó a ejercer su profesión en 1986 junto a la mujer Silvia, que es diseñadora. Ambos abrieron este establecimiento en el Poble Espanyol en 1994, y ahora, ya jubilados, lo han traspasado a su hijo Álex y Esther, que fueron aprendices. En el fondo del local se encuentran las tres mesas de trabajo, en las que muchas veces coincidían los cuatro. Además, el Taller Antic da visibilidad a otros artesanos españoles y europeos que todavía mantienen vivos oficios y técnicas de finales del siglo XIX y principios del XX.


La Pescallunes: el encanto de la cestería. Desde hace más de 20 años, Pepi fabrica cestas en miniatura en su tienda-taller del Poble Espanyol, su pequeño universo lleno de cestos de fibras de varios tamaños: para belenes, para casas de muñecas... Te baila con médula de ratán para que se adecua mejor a las necesidades de las piezas. "El mimbre es demasiado duro y grueso para trabajar con objetos tan pequeños", dice. "Es un oficio, pero también es transmitir una cultura, y más ahora que está tan de moda la cuestión ecológica." Fabrica todo tipo de cestas: un garrafot para poner aceitunas, la cesta de los calçots, la jaula de la perdiz, la pelapatatas, la cesta de picnic, la de la verdura, la de las fresas...


Sañudo Artesanía en Cuero: el cuero como obra de arte. "Nuestro oficio es como una filosofía de vida, es como un concepto más allá del trabajo". Quien habla es Julián, hijo de Pedro, un artesano que lleva 50 años trabajando el cuero. Vino de Argentina en 1978, estableció su negocio en Mataró, llevando muestras a fábricas y comerciantes, y en 1996 se instaló en el Poble Espanyol. Es uno de los locales de artesanía más grandes, y está dividido en cuatro espacios: el taller, la tienda, donde se pueden ver todos los productos que están a la venta -desde cinturones a bolsas, pasando por tarjeteros o mochilas-, una sala donde se organizan talleres, cursos y actividades, y lo que ellos llaman La Cova, un pequeño rincón de arte. Pedro es autodidacta, y ha transmitido su técnica a su hijo Julián ya sus tres nietos. Toda la familia trabaja el cuero usando múltiples técnicas, pero su especialidad son los grabados que hacen a martillazos.

Vitraloy: el dominio del vidrio. Muchos son los que visitan Barcelona seducidos por el Modernismo de autores como Antoni Gaudí o Josep Puig i Cadafalch. Una de las técnicas que utilizaban estos artistas era el vitral, como se puede ver, por ejemplo, en la Sagrada Família o en la Casa Amatller. Ver cómo se trabaja esta técnica es posible en el taller de Julia, una artesana con gran dominio sobre el oficio del vidrio, especializada precisamente en las vidrieras. Tiene su taller en el Poble Espanyol desde 1999. La técnica del vitral que utilizaba Gaudí es la que se desarrolla en Vitraloi. "En la tienda se detienen sobre todo turistas, aunque también hay gente de aquí que me hace encargos", admite la artesana. Julia también organiza talleres para transmitir el valor de esta técnica tan representativa del modernismo.

Oksana: alta costura flamenca / El Poble Espanyol