Alimentos que van y vienen

Arrozales del Delta del Ebro

En Cataluña, la forma de alimentarnos ha cambiado radicalmente en un par de generaciones. La dieta mediterránea tradicional, basada en cereales, legumbres, verduras, fruta, aceite de oliva y un consumo moderado de carne y pescado, ha dado paso a una alimentación mucho más diversa y globalizada, que incorpora alimentos que en Cataluña no se producen en cantidades suficientes, o que directamente no se producen. Cataluña es una gran potencia agroalimentaria, con una notable capacidad exportadora, pero al mismo tiempo mantiene una elevada dependencia de las importaciones para alimentar a su población.

En 2023, sólo el 15% de las frutas y hortalizas
comercializadas en Mercabarna tenían origen catalán
— Idescat 

La producción agroalimentaria catalana destaca en sectores como porcino, avicultura, fruta, vino, aceite, cereales y productos hortícolas. Una parte importante de esta producción no se consume aquí, sino que se destina a los mercados internacionales. En 2024, Catalunya exportó alimentos y bebidas por valor de 15.727 millones de euros, una cifra récord, alcanzando 200 países. La Unión Europea concentró el 63,7% de sus exportaciones, con Francia como principal destino, seguida de Italia, Portugal y Alemania. Fuera de la UE destacan Reino Unido, China, Estados Unidos y Japón.

Al mismo tiempo, el sistema alimentario catalán depende de productos y materias primas procedentes del exterior. En 2024, Cataluña importó 17.125 millones de kilos de alimentos y bebidas, por valor de 14.764 millones de euros. Los principales países de origen fueron Francia, Países Bajos, Italia, Ucrania y Alemania, seguidos de Brasil y Estados Unidos. Entre los productos importados se encuentran cereales y derivados, frutas y hortalizas, pescado y marisco, carne, lácteos y alimentos tropicales como el café, el cacao o los plátanos.

También llegan del exterior materias primas esenciales para la industria alimentaria y ganadera, especialmente cereales y soja destinados a la alimentación animal. La proximidad, por tanto, no es una cuestión de todo o nada. Un alimento puede haber sido producido en Cataluña y, al mismo tiempo, incorporar piensos, fertilizantes, energía o ingredientes procedentes de otros países.

Arroz del Delta del Ebro

Los vegetales constituyen una parte esencial de la agricultura catalana, que aprovecha una gran diversidad de climas y territorios: De los arrozales del Delta del Ebro a los frutales de Lleida, pasando por los cereales de las comarcas interiores y las huertas del litoral, Cataluña produce fruta dulce, cítricos, frutos secos, hortalizas, cereales, arroz, aceite de oliva, vino y legumbres, entre otros muchos productos. Una parte importante de esta producción se destina a los mercados exteriores. En 2024, las exportaciones de fruta y huerta ascendieron a 1.422 millones de euros, las de aceites vegetales, a1.458 millones, y las de vino, a 622 millones. La fruta y la huerta tienen como principales mercados a Francia, Alemania e Italia; en el caso de los aceites vegetales, destacan Italia, Francia y Estados Unidos. En cuanto al vino, los principales destinatarios incluyen Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, Alemania y Japón.

" En los últimos cuatro años, las importaciones de cereales se han duplicado
— Departament d'Agricultura i Alimentació

Pero esa capacidad productiva no cubre todo lo que consumimos. Nuestra dieta incorpora productos que Cataluña no produce o que no puede suministrar en cantidad suficiente, y la industria alimentaria y ganadera depende también de materias primas procedentes del exterior. En 2024 se importaron 8.567 millones de kilos de cereales, 2.028 millones de kilos de semillas y frutos oleaginosos y 1.486 millones de kilos de residuos y subproductos de la industria alimentaria, muchos de ellos destinados a la alimentación animal. Ucrania, Francia, Brasil y Estados Unidos se encuentran entre los principales países de origen de las importaciones alimentarias catalanas. El sistema alimentario actual es, por tanto, el resultado de la combinación entre producción local y dependencia de los mercados exteriores.


La ganadería es uno de los pilares de la agroalimentación catalana, con el sector porcino a la cabeza. También tienen un peso destacado la avicultura, el vacuno, la producción de leche y los huevos, mientras que el ovino, el caprino y la cunicultura completan un sector diverso. En 2024, la producción ganadera generó 4.028,9 millones de euros, el 63,3% del valor de la producción agraria catalana. El porcino, por sí solo, representó el 59,6%, con 2.401 millones de euros.

Esta capacidad productiva tiene una orientación exterior clara. En 2024, Cataluña exportó 1,33 millones de toneladas de productos porcinos, por valor superior a los 4.263 millones de euros, con ventas a 110 mercados. Francia, China, Italia, Japón, Polonia y Reino Unido fueron los principales destinatarios. En conjunto, el porcino supuso el 27% de las exportaciones agroalimentarias catalanas y el 83% de las exportaciones del sector cárnico.

" En 2023, Cataluña exportó el 52%
de todas las exportaciones de carne de cerdo del Estado
— Departament d'Agricultura i Alimentació

Esta elevada capacidad productiva comporta, a su vez, una importante dependencia exterior. Para alimentar al ganado, Cataluña necesita grandes cantidades de cereales, soja y otras materias primas procedentes de otros países. La ganadería catalana forma parte así de una cadena alimentaria global: exporta gran cantidad de carne y productos elaborados, pero depende también de los mercados internacionales para obtener una parte de los recursos necesarios para producirlos.

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